El viaje del perfumista Jérôme Di Marino

Jérc;me Di Marino siguió un camino bastante tradicional para convertirse en perfumista. Nacido en 1987 en Annemasse, Haute-Savoie, se licenció en química en 2008. Posteriormente se incorporó a la escuela de perfumería más prestigiosa del mundo: Versailles’s ™ISIPCA Durante su estancia en Givaudan, completó una doble carrera mientras trabajaba en Givaudan. Aprendió mucho de Nathalie Cetto durante los veranos. Luego, en 2011, se unió a la célula olfativa de Givenchy perfumes y trabajó en colaboración con Françoise Donche. Apenas un año después, fue contratado por la compañía japonesa Takasago, donde fue entrenado durante tres años por Francis Kurkdjian, una reunión decisiva.

Francis Kurkdjian, Jérôme mentor de Di Marino

Jér;me Di Marino no tiene un sitio para confesar que le debe mucho a Francis Kurkdjian. Este maestro del material olfativo le enseñó en particular a justificar el lugar de cada aroma en un perfume. Según él, ningún olor debería estar allí por casualidad. Jér;me Di Marino se ha acostumbrado a encontrar una justificación coherente para el uso de cada ingrediente. S' no encuentra buenas razones, es simplemente que esta materia prima no ha sido la primera en estar allí. Además de Francis Kurkdjian, sin embargo, Jéréme Di Marino también aprecia el trabajo de Olivier Polge, quien, en su opinión, da un giro moderno a la perfumería.

Viajes y música como fuente de inspiración

Por supuesto, Jérc;me Di Marino tiene sus propios trucos para crear sus propios perfumes. Dice que está acostumbrado a trabajar con música. También le gusta trabajar en colaboración con otros. Según él, son las interacciones las que hacen avanzar una fragancia. Sin embargo, dice que a veces necesita silencio para expresar su propio punto de vista. Al mismo tiempo, Di Marino también explica que los viajes son una fuente inagotable de inspiración para él. Le gusta perderse en los mercados, descubrir aromas y sabores, y diseñar combinaciones únicas. De ahí el amor por la vainilla y las especias en general. Jér;me Di Marino también aprecia el azahar y la frescura propia de la lavanda. En cuanto a las notas olfativas que no le gustan, siempre intenta trabajarlas de una manera diferente para sacar lo mejor de ellas.

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