Además, estas dos fragancias son el resultado de una creación única e incluso imaginaria: la del talentoso perfumista Véronique Nyberg. Una mirada a su historia, su carrera y sus fuentes de inspiración.

El viaje de Vera Nyberg

Vera Nyberg es una mujer apasionada por el arte en general. Como tal, podría haberse convertido en pintora, una profesión que también le gusta especialmente. Sin embargo, fue en el sector químico donde Véronique Nyberg dirigió su educación. Al principio, optó por la química orgánica antes de dejarse atrapar por los perfumes. Posteriormente se incorporó a la IFF como farmacéutica con la firme intención de hacerse un nombre en esta gran marca, de renombre internacional. Ya no ocultaba su ambición de convertirse en perfumista, por lo que fue formada por la IFF sobre el tema. Descubrió las limitaciones y necesidades de la perfumería funcional, un área que aprendió durante un año antes de incorporarse a la escuela de perfumería IFF en Grasse para diseñar sus propios perfumes. Aquí aprendió a domar plantas delicadas como el jazmín o la rosa. También aprendió sobre el uso de múltiples materiales sintéticos. Luego, fue en Nueva York donde comenzó a formular sus primeros sabores. Véronique Nyberg ha sido parte de IFF durante 13 años. C’éhabiendo logrado hacerse un nombre en este campo, ahora ha regresado a ParÃs y está desarrollando fragancias para las marcas más grandes.

La inspiración de Vera Nyberg

Si Véronique Nyberg ama tanto la perfumería, admite que es en gran parte porque la ve como una especie de refugio. El mundo de hoy no siempre es muy alegre y un hermoso mensaje de amor siempre trae envidia, belleza y alegría! “Además, entre sus muchas creaciones, admite haber estado particularmente marcada por el perfume L’Amour Fou dâ€? Hizo su propio perfume, su firma. Este último ha demostrado ser muy femenino, sofisticado y delicado, por lo que se refleja plenamente en este último. Del mismo modo, Véronique Nyberg no se inspira en sus recuerdos ni en los lugares que la adormecen en su vida cotidiana. Por ejemplo, tiene un vínculo especial con el conjunto Shalimar de Guerlain, que era el perfume de su abuela. Al mismo tiempo, ha hecho de los jardines de Bagatelle de Paris su lugar favorito.

Veraonique Nyberg tiene ahora una amplia gama de creaciones. Ha trabajado con las firmas Thierry Mugler, Lancôme, Paco Rabanne y Jimmy Choo. Así, a veces crea esencias que le corresponden plenamente, mientras que otras están muy lejos de su universo. Muy a menudo, el nombre Vera Nyberg es sinónimo de lixiviación magnética y sensual, tanto romántica como estimulante. Sin embargo, su creatividad no tiene límites y Vera Nyberg logra ilustrarse en muchos estilos diferentes.

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